miércoles, 26 de diciembre de 2007

de tactos austeros.


Tan vacía, el mar me puede recoger y llevar lejos, y puedo sentir el ardor de sus olar, tan tibia, cuando simplemente la sentía cerca, tan difuso que no veía el final. A veces con el humo de la noche se olvida. Consumiéndome, sentí cuando lo arrancó de mí. Es imposible pensar que la noche me hará olvidar, cuando solamente oyes un grito ahogado. Y es que me agrada tu sudor, y veo como vamos caminando y de pronto sólo veo agua. Nuevamente me entorpecí.

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