miércoles, 1 de julio de 2009

V




















Quisiera poder entregarte mil versos, un sinfín de palabras
que vuelen hasta tus oidos, al menos lleguen a tus sesos.
Llevo días vagando, dejando que el mar me haga oscilar
ola en ola.

No hace frío, por más que las tardes me abientan.
Llevo un pedazo de tu rostro a todas partes
y no basta. No basta un silencio para otorgar todo esto
como ponerlo en una cajita y guardarla, donde la olvidemos.

Patear ratros de recuerdos y llamar tu nombre
una súplica o al menos una verdad insatisfecha.
Desería obedecer a tus bostezos y rellenar
los pequeños espacios de tu boca.

Mantenerme a salvo en la simetría de tu cuello
calzar nuevamente, y mantenernos en pie
con esa fuerza que despertó nuestras almas
tan dormidas, tan calladas.

Que el amor sea nuevamente agua, y nosotras
la insaciable sed.

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