sábado, 16 de junio de 2012

Observaciones

Cuando dos personas son totales desconocidos, se da un momento único y puro, donde la honestidad gobierna las palabras, perpetúa esa situación de presentaciones, en que cada quién puede ser brutalmente honesto sin importar nada, sin el temor de dañar a alguien, sin excusas. Es un fenómeno que aprecio bastante, - el fijarme cuánto puede pasar hasta que se arruine todo con la llegada de una mentira - Cuando esas dos personas ya han construido un vínculo, y se genera un apego, se teme herir con las palabras e inevitablemente surgen las mentiras. Es una pena, que ese momento mágico, donde la verdad reina y todo es perfectamente honesto y puro, se desvanezca tras una mentira blanca o negra. 
De todos modos, a pesar de que mentir sea inherente al ser humano, cada vez que se da esa hermosa oportunidad de creer poder ser libre de mentiras, es divertido intentarlo, y ver cómo se fracasa en el trayecto.

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