lunes, 20 de septiembre de 2010

Dopamina cero.


De un tiempo a esta parte, la simbiosis entre la tinta y el papel,
La mente y el accionar de los dedos en el teclado, se ha disipado.
Me pregunto si es a causa de los días, el alejamiento a la creatividad
O el exceso de teoría.

La vida no parece ya la misma, el populismo y la débil conciencia de las personas
hoy en día, me perturba.
La decepción tardía en ciertos temas, me hace lánguida y desvirtúa muchas veces
los pensamientos irracionales que suelo atender.
Lo que pasa ya, es que no estoy dispuesta a contestar a cada llamada.
Creo que ha sido suficiente, que hay cosas más preocupantes,
Perder el tiempo en "banalidades" como el amor, la justicia, el deseo, el ocio.
Un polvo, una mirada, una risa quinceañera, una calada de marihuana
es tan fácil evadirse, y con el tiempo adecuarse a ello
y no tener praxis, y esclavizarse en los pensamientos idealistas y libros fascistas
y amores de plástico y falsas caricias.
Esta es mi fría realidad latinoamericana, esta es la educación que recibo
para ser un alma líquida, sin brillo, sin residuos emocionales ni pasiones activas.
Y me preocupa conformarme y sentir orgullo de ello.

Y no atiendo, no quiero atender a esa llamada en mi cabeza.

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